Cinco Objetivos y Actividades Para Contribuir al Desarrollo Emocional de los Niños

Por Anabel Taipe

En los primeros años de vida, los infantes inician un viaje de descubrimiento y desarrollo emocional que son las bases para su bienestar futuro. La educación emocional en esta etapa no solo es esencial para comprender y gestionar las propias emociones, sino que también establece los cimientos para relaciones interpersonales saludables y un crecimiento integral. 

Un grupo de investigadores de la Universidad de Barcelona examinaron diversas estrategias, objetivos y acciones destinados para ayudar a los educadores, padres y cuidadores en el apasionante viaje de fomentar la educación emocional en los niños: cada paso busca crear un entorno propicio para el florecimiento emocional de los más pequeños. Este viaje no solo es un compromiso con el presente de los infantes, sino también una inversión en el futuro de individuos emocionalmente equilibrados y socialmente competentes para una vida de calidad.

¿Qué es la educación emocional infantil? 

Se refiere al proceso de enseñar a los niños a reconocer, comprender y gestionar sus propias emociones, así como a desarrollar habilidades sociales y emocionales. Esta forma de educación busca fomentar un mayor entendimiento de las emociones, tanto propias como ajenas, y promover habilidades que les permitan afrontar los desafíos emocionales de la vida cotidiana. La educación emocional infantil no solo se centra en la identificación de emociones básicas, como la felicidad, la tristeza o el miedo, sino que también busca cultivar competencias emocionales más complejas. Estas competencias incluyen la empatía, la autorregulación emocional, la resolución de conflictos y el establecimiento de relaciones interpersonales saludables.

Aquí les muestro cinco objetivos clave de la educación emocional infantil:

Ayudar a los niños a identificar y comprender sus propias emociones.

Enseñar estrategias para que los niños aprendan a gestionar y controlar sus emociones

Es la forma de evaluarnos a nosotros mismos la imagen que uno tiene de sí mismo es un paso necesario para el desarrollo de la empatía que es la capacidad de los niños para comprender y compartir los sentimientos de los demás.

Desarrollar la capacidad de establecer relaciones saludables, comunicarse de manera efectiva y resolver conflictos de manera constructiva.

Capacitar a los niños para tomar decisiones informadas y considerar las consecuencias emocionales de sus acciones.

La educación emocional también se centra en enseñar a los niños a resolver conflictos de manera pacífica y constructiva, los educadores pueden ayudar a los niños a comunicar sus necesidades y emociones, lo que les permitirá llegar a acuerdos y soluciones de manera efectiva. A continuación, mostramos cinco actividades que pueden implementar se para el desarrollo emocional. 

Cinco actividades para el desarrollo emocional: 

En diferentes momentos del día y de la semana se recogen vivencias o experiencias que cuentan los niños y niñas, para ello utilizan dos carteles en los que se reflejan en cada uno de ellos diferentes emociones. En uno de los carteles hay una imagen de una expresión agradable y en el otro cartel una expresión desagradable, cada niño se dirigirá al cartel que refleje su sentir con la experiencia contada, en este espacio los niños y niñas comunican delante del grupo alguna noticia que ha surgido de la vivencia de emociones agradables o emociones desagradables, e incluso a veces sugieren emociones ambiguas. Las educadoras anotarán las noticias en un papel que se pone debajo de cada cartel. Al finalizar la semana las leen de nuevo, fortaleciendo las noticias agradables. Las noticias desagradables las leen para que posteriormente se reflexione acerca de ellas y puedan buscar posibles soluciones que faciliten la transformación de la noticia en una vivencia agradable.

El objetivo de esta actividad es que los niños puedan expresar los sentimientos y emociones vividas en el grupo clase, identificar las noticias agradables y les noticias desagradables, reconocer las vivencias emocionales de los demás ante situaciones escolares, favorecer el diálogo y la reflexión de aspectos vividos por el grupo de forma agradable, desagradable y respetar el turno de palabra.

Se anima a los niños para que se sienten formando un círculo con la intención de que se vean las caras. Se presenta un globo en el que hay una expresión de alegría. Éste circula de mano en mano a la vez que pregunta: ¿Cómo te sientes? Se realiza la pregunta a medida que va pasando el globo, acompañando la pregunta con una expresión facial.

El objetivo de esta actividad es que los estudiantes adquieran vocabulario emocional, expresar los propios sentimientos y emociones a través del lenguaje verbal y no verbal, reconocer las emociones y sentimientos de los demás. Para esta actividad se requiere un globo pintado con una expresión de alegría o también títeres.

Confeccionar un libro que sea vivido y compartido por el grupo de clase. Se pueden traer fotografías, recuerdos, imágenes, cuentos, personajes, así como qué entendemos por alegría, cuando la vivimos, cuando la viven los demás, si nos gusta o no sentirnos alegres. Es un libro que recoge experiencias y conocimientos de los niños y niñas acerca de la emoción que se trabaja. También puede confeccionarse el libro del enfado, de la tristeza, o del miedo.

El educador utilizará una varita que será la que dinamizará la actividad en un espacio libre y los niños y niñas dejarán que su cuerpo exprese libremente algunas emociones, según la consigna del educador nos convertimos en personas muy alegres, enfadadas, tristes. El objetivo de esta actividad es que los estudiantes expresan mediante el lenguaje no verbal diferentes estados de ánimo. Imitar y reproducir diferentes emociones a través del cuerpo.

Esta actividad favorece un clima relajado y acogedor. Además, potencia los vínculos afectivos y de relación entre los niños y niñas mediante el masaje compartido. Podrán realizar un masaje suave por el pelo, las manos, los brazos, etc. con las manos y los dedos o con algún otro objeto agradable plumas, pelotas suaves, algodones. La música también ayuda a crear este ambiente de bienestar. El objetivo de esta actividad es adquirir estrategias de relajación y bienestar y favorecer el clima afectivo en el aula.

En conclusión, la educación emocional infantil se lleva a cabo tanto en el hogar como en el entorno educativo, y es fundamental para el desarrollo integral de los niños. Contribuye no solo a su bienestar emocional, sino también a su rendimiento académico y a su éxito en la vida social. Educando las habilidades emocionales de los niños desde una edad temprana, éstos experimentan una amplia gama de emociones y es importante que los educadores los reconozcan y los validen: la educación actual no debe olvidar que también es necesario educar las emociones.

Fuente 

López Cassá, Èlia (2005). La educación emocional en la educación infantil. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado [en linea]. 2005, 19(3), 153-167 [fecha de Consulta 14 de Diciembre de 2023]. ISSN: 0213-8646. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27411927009 

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